Aprovechar la IA para un crecimiento inclusivo
Por Marc Bacchetta, Eddy Bekkers, Emmanuelle Ganne y Ankai Xu
La inteligencia artificial (IA) ya está reconfigurando el modo en que las economías producen, comercian y crecen. En el informe sobre el comercio mundial 2025, lanzado en el Foro Público de la OMC el 17 de septiembre, se examinan las formas profundas en que la inteligencia artificial puede transformar el comercio mundial. Las conclusiones del informe son claras: la inteligencia artificial puede acelerar el crecimiento y ampliar las oportunidades comerciales, pero la medida en que esos beneficios se comparten y dentro de las economías dependerá de las opciones que hagan hoy los responsables de la formulación de políticas.
El efecto "40 en 40"
En el Informe sobre el comercio mundial 2025, los economistas de la OMC analizan el potencial de la IA en la expansión del comercio mundial sobre la base de diversas hipótesis de acercamiento tecnológico entre las distintas economías (véase más abajo). Según sus conclusiones, la IA podría aumentar el comercio mundial entre un 34% y un 37% (véase el gráfico 1), lo que significa que en 2040 el valor del comercio podría ser cerca de un 40% mayor que en un mundo sin avances impulsados por la IA. Este efecto "40 en 40" surgiría de la combinación de tres poderosas fuerzas: la reducción de los costos del comercio debido a la mejora de la eficiencia relacionada con la IA, el rápido crecimiento de los servicios de IA comercializables y el aumento de la productividad impulsado por la IA en los sectores más integrados en el comercio internacional.
Las repercusiones económicas van más allá del comercio. De aquí a 2040, el PIB mundial podría aumentar entre un 12% y un 13% gracias a la capacidad de la IA para impulsar la productividad y aliviar las fricciones que actualmente ralentizan el comercio transfronterizo.
Estas previsiones son optimistas por dos razones principales. En primer lugar, según estudios recientes, la IA podría generar un aumento de la productividad incluso mayor de lo previsto inicialmente, y mejorar considerablemente la eficiencia con la que las economías transforman insumos como la mano de obra en productos. En segundo lugar, ahora se espera que la IA tenga una repercusión aún mayor en la reducción de los costos del comercio, lo que amplificaría su efecto positivo sobre el crecimiento.
Nuevas cadenas de valor de la IA
La IA ya está transformando las corrientes comerciales. El comercio mundial de productos que facilitan la IA, como los minerales esenciales, los semiconductores y los equipos informáticos, ascendió a USD 2,3 billones en 2023 (véase el gráfico 2). Estos productos constituyen la columna vertebral de la innovación en materia de IA, por lo que será fundamental garantizar su amplia disponibilidad y asequibilidad para aumentar el acceso a la tecnología.
La participación en las cadenas de valor de la IA abre un amplio abanico de oportunidades en materia de desarrollo. Algunas economías se están convirtiendo en centros de suministro de insumos iniciales (es decir, al comienzo de la cadena de valor), como minerales esenciales y energía. Otras se están posicionando como centros de alojamiento de datos o servicios en la nube, o como operadores de la adaptación local de modelos de IA.
Incluso los insumos fundamentales, como los datos de entrenamiento, ofrecen puntos de entrada para las economías menos avanzadas tecnológicamente. A medida que estas oportunidades evolucionen, será esencial garantizar una remuneración equitativa y una protección laboral adecuada.
La brecha que podría frenar el crecimiento
Las oportunidades que ofrece la IA no se materializarán automáticamente. En el Informe sobre el comercio mundial 2025 se subraya la persistencia de la brecha digital entre los niveles tecnológicos de las economías avanzadas y las economías en desarrollo.
Por ejemplo, el acceso a Internet es casi universal en las economías de ingresos altos, mientras que en las economías de ingresos bajos apenas una de cada cinco personas tiene acceso a Internet. Para quienes sí tienen acceso, la conexión suele ser más lenta y más cara que en las economías de ingresos altos. Las diferencias en materia de educación acentúan esta brecha: el nivel de matriculación en la enseñanza superior y la proporción de titulados en materias científicas y tecnológicas siguen siendo mucho más bajas en las economías más pobres (véase el gráfico 3).
Las diferencias en materia de políticas añaden aún más dificultades. Casi el 70% de las economías de ingresos altos han adoptado políticas de IA, frente a tan solo el 8% de las economías de ingresos bajos (véase el gráfico 4). El gasto en programas relacionados con el mercado laboral también muestra divergencias significativas. Mientras que las economías más ricas pueden ofrecer a los trabajadores desplazados por la IA métodos significativos de sostenimiento de los ingresos y readaptación profesional, las economías más pobres tienen dificultades para ofrecer siquiera una asistencia mínima.
Gráfico 4: Las economías de ingresos altos y medianos altos están a la cabeza de las políticas en materia de IA
Las economías de ingresos altos y medianos altos también destinan muchos más recursos que las economías de ingresos bajos a programas de educación en IA y relacionados con el mercado laboral en favor de los trabajadores desplazados por la IA. En 2025, menos de un tercio de las economías en desarrollo habían adoptado estrategias de educación específicas en materia de IA. Las economías de ingresos altos también ofrecen un mayor grado de apoyo social y laboral. Estas diferencias ponen de manifiesto los desafíos a los que se enfrentan muchos Gobiernos a la hora de apoyar de manera eficaz a los trabajadores desplazados por los cambios tecnológicos.
El futuro del crecimiento inclusivo depende de las decisiones en materia de políticas que se tomen hoy
El futuro de la IA está definido por la incertidumbre, no solo en lo que respecta a la evolución de la tecnología en sí, sino también a la respuesta de los Gobiernos y los responsables políticos ante la IA. Si los Gobiernos quieren aprovechar el potencial que ofrece la IA para lograr un crecimiento inclusivo, tendrán que reducir la brecha digital, invertir en educación y capacitación, reforzar las políticas de ajuste del mercado laboral y velar por que el comercio siga siendo abierto y predecible.
Con el fin de plasmar esta complejidad, en el Informe sobre el comercio mundial se analizaron diversas hipótesis:
Hipótesis 1: La divergencia tecnológica se mantiene en los niveles actuales: Según esta hipótesis, la adopción de la IA podría ampliar la brecha existente. Los trabajadores altamente cualificados serían los principales beneficiarios del aumento de la productividad relacionado con la IA, mientras que las diferencias en materia de infraestructura digital y políticas determinarían en qué medida cada economía se beneficiaría de la reducción de los costos del comercio y la mejora de la eficiencia.
Hipótesis 2: Acercamiento de las políticas entre las economías: Según esta hipótesis, los Gobiernos de las economías menos avanzadas desde el punto de vista digital podrían reducir a la mitad la brecha en materia de infraestructuras y políticas relacionadas con la IA en comparación con los países más avanzados. En este escenario, la tecnología de la IA también está más extendida. Al mismo tiempo, el uso de la "IA básica" implica que los trabajadores con cualificaciones medias experimentan el mayor aumento de la productividad y que los beneficios de la IA se distribuyen de forma más amplia.
Hipótesis 3: Acercamiento tecnológico entre las economías: Partiendo de la hipótesis 2, una difusión tecnológica más rápida permite que los niveles de productividad en tareas basadas en la IA en las economías menos avanzadas digitalmente converjan parcialmente con los niveles de productividad de las regiones con mejor rendimiento, lo que ayuda a las economías rezagadas a reducir aún más la brecha.
Las diferencias son significativas. Como se muestra en el gráfico 5, si se reducen las brechas digital y de la IA (según la hipótesis 3: acercamiento tecnológico), se podría casi duplicar el aumento del PIB de las economías de ingresos bajos, que pasaría de un 8% en una hipótesis sin acercamiento (según la hipótesis 1: divergencia tecnológica) a un 15%, sin variar sustancialmente las perspectivas de crecimiento de las economías de ingresos más altos.
Estas diferencias surgen porque pasar de la hipótesis 1 (divergencia tecnológica) a la hipótesis 2 (acercamiento de las políticas) y a la hipótesis 3 (acercamiento tecnológico) entraña dos cambios simultáneos.
En primer lugar, las economías de ingresos bajos tendrían que reforzar su infraestructura digital, ya que esto les permitiría generar un mayor aumento de la productividad.
En segundo lugar, el modelo pasa de un mundo dominado por la "IA avanzada", en el que la mayoría de los beneficios recaen sobre los trabajadores altamente cualificados, a otro en el que la "IA básica" desempeña un papel más destacado, lo que se traduce en un mayor aumento de la productividad para los trabajadores poco cualificados y medianamente cualificados. Habida cuenta de que las economías de ingresos altos dependen en mayor medida de mano de obra altamente cualificada, el aumento de su productividad, en promedio, se ve ligeramente reducido. Al mismo tiempo, una adopción más generalizada de herramientas básicas de IA puede contribuir a reducir la desigualdad dentro de las economías.
En el Informe sobre el comercio mundial 2025 también se consideró una cuarta hipótesis sobre la base del acercamiento tecnológico en materia de IA entre economías, es decir, que las economías con baja productividad en los servicios de IA se acercaran parcialmente a las economías con alta productividad en esos servicios. En aras de la simplicidad, en esta entrada del blog solo se analizan las tres primeras hipótesis del informe.
El papel del comercio y la cooperación
El comercio puede actuar como un poderoso elemento igualador. Al facilitar el acceso a las tecnologías, las competencias y los insumos relacionados con la IA, el comercio abierto puede garantizar que los beneficios de la IA se distribuyan más ampliamente. Los aranceles, las medidas de exportación, las reglamentaciones sobre servicios y la gobernanza de los datos determinarán la disponibilidad, la asequibilidad y la difusión de la IA y de los bienes y servicios que la facilitan.
Los Acuerdos de la OMC ya respaldan el desarrollo de la IA mediante la promoción de mercados abiertos, la protección de la innovación y el fomento de la coherencia reglamentaria. Pero todavía se puede hacer más, por ejemplo, facilitando el acceso a los bienes y servicios relacionados con la IA, reduciendo la fragmentación normativa y utilizando la IA de forma responsable en la aplicación de las disciplinas comerciales.
Dado que muchos de los desafíos comerciales relacionados con la IA afectan a ámbitos políticos más amplios, también será esencial intensificar la colaboración interinstitucional para lograr que las políticas comerciales, de competencia, laborales y ambientales puedan reforzarse mutuamente.