Evaluación de la conformidad: una vía de acceso a los mercados de exportación - Comprender la OMC

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Evaluación de la conformidad: una vía de acceso a los mercados de exportación

Erik Wijkstrom y Mateo Ferrero

¿Qué nos pueden decir un casco y un castillo medieval sobre la evaluación de la conformidad? ¿Y por qué esta cuestión es importante para mí hoy en día?

guardia de castillo

Si usted es ciclista, probablemente pensará que no tiene mucho en común con el guardia de un castillo medieval. Sin embargo, comparten una necesidad fundamental: la de un casco que sea resistente, fiable y que se adapte a su finalidad.

Pero ¿cómo puede un ciclista —o el guardia de un castillo— saber que el casco cumplirá su función?

Imagine que está comprando por internet y encuentra un casco de bicicleta que parece sólido y bien diseñado. La página web ofrece numerosas garantías de seguridad. "Bien", piensa, "cumple su función: me protege". Pero entonces, justo cuando lo añade a su cesta virtual, aparece una ventana emergente con una advertencia: el producto no puede venderse en su país.

Podría haber muchas razones para ello, pero las más probables son dos.

guardia de castillo

En primer lugar, es posible que el casco no se considere seguro en su país. Su Gobierno tiene buenas razones para establecer sus propias prescripciones en materia de calidad. Los productos deben ser fiables y adaptarse a su finalidad y, sobre todo, ser seguros, lo que es especialmente importante en el caso de los cascos, pero también de muchos otros productos, como los juguetes.

Por otra parte, es posible que el casco sea seguro, pero que el exportador no haya podido demostrarlo. Esto podría deberse, por ejemplo, a que no se hayan realizado pruebas de seguridad, o a que el laboratorio encargado de realizarlas no haya sido plenamente reconocido como competente por un organismo de seguridad. De hecho, podría haber un sinfín de razones por las que el producto no está disponible. El motivo fundamental es la falta de confianza en el producto.

Entonces, ¿cómo se puede generar confianza cuando un producto procede de otro país, o de varios países?

En la aldea medieval, la confianza no era un problema. Si uno necesitaba un yelmo o una espada, acudía al herrero local, alguien a quien, literalmente, confiaba su vida. No preguntaba cómo se forjaba el acero, ni si el yelmo o la espada se fabricaban según unas especificaciones concretas. Confiaba en el artesano porque lo conocía y se basaba en su reputación. La confianza era instantánea y personal.

Obviamente, ese modelo ya no funciona en la actualidad.

Hoy en día, es poco probable que sepamos quién ha fabricado lo que llevamos puesto, aunque sepamos dónde se ha fabricado. Aunque cada vez nos preocupa más cómo se fabrica un producto, tenemos pocas formas de saberlo con certeza. Esto se debe a que las cadenas de suministro modernas se extienden a través de diversos países y regiones. Los productos se fabrican con arreglo a distintos ordenamientos jurídicos y a diversas culturas y preferencias.

La fabricación de un yelmo a principios del primer milenio era un proceso muy diferente al de los productos imprescindibles de hoy en día. Tomemos como ejemplo el teléfono móvil: contiene cientos de componentes procedentes de muchos lugares diferentes y fabricados por mano de obra que nos es totalmente desconocida.

Por lo tanto, la confianza debe transmitirse de otra manera. Debe integrarse de algún modo en el producto. Aquí es donde entra en juego la evaluación de la conformidad.

Entonces, ¿qué es exactamente la evaluación de la conformidad?

La evaluación de la conformidad es el conjunto de procedimientos que utiliza un fabricante para demostrar que un producto cumple con las normas exigidas. Estos procedimientos pueden incluir pruebas, inspecciones y certificaciones de los productos. Un casco puede someterse a pruebas en un laboratorio para comprobar su capacidad de absorción de impactos y, a continuación, certificarse como conforme a una norma de calidad concreta. Estas etapas contribuyen a verificar su seguridad.

guardia de castillo

Las pruebas y la certificación de los productos no se llevan a cabo de forma aislada. Dependen de un sistema más general que garantiza que los resultados sean exactos, coherentes y fidedignos. Esto se conoce como "infraestructura de la calidad", el sistema compuesto por las organizaciones y el marco jurídico pertinente que garantiza que los productos y servicios sean seguros y fiables.

La infraestructura de la calidad reposa sobre varios elementos: la metrología (que garantiza la exactitud y la comparabilidad de las mediciones), la normalización de los procesos de producción, la habilitación de empresas, las pruebas de productos, la certificación y la vigilancia del mercado (medidas adoptadas por las administraciones públicas para garantizar que los productos cumplen las prescripciones).

Los laboratorios necesitan mediciones fiables para realizar pruebas precisas, de modo que un kilogramo en Yakarta sea equivalente a un kilogramo en Kigali. Los organismos de certificación deben contar con procedimientos claros y ser independientes. Además, alguien debe comprobar que el organismo de certificación —un laboratorio, por ejemplo— sea adecuado y que el examinador sea competente e imparcial. Esta función de "verificador de los verificadores" suele ser competencia de un organismo de acreditación, que se sitúa en la cúspide de la jerarquía de la infraestructura de la calidad.

¿Qué significa todo esto para mí?

Todos dependemos a diario de este sistema invisible de infraestructura de la calidad cuando enchufamos un hervidor, compramos un juguete o nos ponemos ese casco que hemos encontrado en internet.

Si el producto que queremos comprar no está disponible, es posible que haya sido rechazado por no ser seguro. En ese caso, no se comercializa y el sistema ha funcionado según lo previsto. Pero si el casco es seguro pero no puede comercializarse porque las instituciones de infraestructura de la calidad del país fabricante son inadecuadas, todos salimos perdiendo. Usted, como consumidor, sale perdiendo porque no puede adquirir el producto, y el fabricante o exportador sale perdiendo porque no puede venderlo. En ese caso, el problema no es la seguridad del producto, sino la ausencia de un sistema fiable que genere confianza en él.

Por esta razón, reforzar la infraestructura de la calidad puede ser tan importante como fabricar un producto de buena calidad en primer lugar.

¿Qué función desempeña la OMC en todo esto?

guardia de castillo

En la OMC, el Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio (Acuerdo OTC) brinda un marco que permite a los Gobiernos cooperar entre sí, aprender de las experiencias de los demás y crear sistemas que generen confianza en los productos, tanto a nivel nacional como internacional. El último Informe sobre el desarrollo mundial del Banco Mundial destaca la importancia de fomentar la confianza en los productos y servicios tanto entre los consumidores como entre los organismos de reglamentación.  

El Comité OTC ha tomado medidas al respecto. En 2024, los Miembros de la OMC elaboraron unas directrices sobre procedimientos de evaluación de la conformidad para ayudar a los organismos de reglamentación a elegir y establecer procedimientos de certificación e inspección. Las directrices abarcan temas como el riesgo que entrañan los productos o los procesos de producción, la vigilancia del mercado destinada a garantizar que los productos cumplen la reglamentación, la utilización de normas internacionales y cómo garantizar la confianza y la aceptación de los resultados de las inspecciones. Las directrices pueden ayudar a los Miembros a reforzar su capacidad para desarrollar sus sistemas de infraestructura de la calidad, de modo que se genere confianza en los productos exportados.

A medida que las cadenas de suministro se vuelven cada vez más globales y complejas, es fundamental generar confianza en el proceso de fabricación de los productos, del mismo modo que una aldea medieval confiaba en su herrero. Esto puede resultar especialmente difícil para las economías en desarrollo. Sin embargo, cuando los sistemas de infraestructura de la calidad funcionan bien, contribuyen a crear un mundo en el que la confianza puede transmitirse más allá de las fronteras.